Todos se asustaron, y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, y con plena
autoridad! ¡Incluso a los espíritus impuros da órdenes, y lo obedecen!
San Marcos 1: 27

La idea de sacarle un demonio a alguien le suena a superstición a mucha gente. Lo cierto es que preferimos
relegarle esas cosas al pensamiento pre-científico y al mundo menos civilizado. Tal vez sea porque hoy por hoy
estamos expuestos a tanta maldad perpetrada por nosotros mismos los humanos, que lo fantasmagórico parece
sólo cuento de niños.

Recientemente capturaron en México al llamado "Mataviejitas" que resultó ser una mujer. Se le atribuyen decenas
de asesinatos crueles a personas ancianas indefensas. Realmente es una vil crueldad. Por otra parte las Maras, y
las Gangas o pandillas, cometen crímenes tan demoníacos que nos dejan sin palabras ante su atrocidad. Es tan
evidente la maldad que pareciera que el mismo Diablo mistificado se quedó sin trabajo.

Sin embargo, fuera de la comunidad religiosa hay un tremendo interes por lo demoníaco. Hollywood sabe muy bien
que nuestros peores miedos son un terreno fértil para plantar una tras otra película de terror. Lo peor es que
muchas mentes, desocupadas, ignorantes, llanas, e inseguras son blanco fácil de influenciar. De esa forma ha
crecido vertiginosamente una cultura muy heterogénea de modas y prácticas cúlticas. Brujas, hechiceros, la moda
gótica, el masoquismo y sadismo, son conceptos que pululan dentro de nuestra sociedad y a los que
desafortunadamente nuestras familias latinas también están expuestas.

Pero es que tampoco nuestros vástagos culturales ayudan, porque a menudo nuestras conversaciones traen a
colación a un curandero o prácticas de hechicería, acompañado por alguien que comenta: "Yo no creo en brujas,
pero de que vuelan, vuelan."

No podemos negar que todo esto es una señal del gran interes de muchos por lo sobrenatural y poderes
extrasensoriales. También puede que sólo sea una búsqeda de entreteniemiento a costa de un susto barato.

En la Biblia encontramos situaciones donde Jesús expulsa a demonios. ¿Cómo podemos interpretar estos textos
bíblicos? Algunos dicen que se referían a sanaciones emocionales o mentales, porque en aquellos tiempos no
existían los descubrimientos científicos de psiquiatría actual, como el saber de epilepsia, bipolarismo, y
esquizofrenia entre otras enfermedades mentales. Cristo mismo no se puso a explicarlas, sino que actuó comforme
a la creencia de sus tiempos, pero con el mismo resultado: la restauración saludable de esas personas. Entonces
qué, ¿dejamos todo en manos de la psiquiatría o psicología actual? Absolutamente que no, porque también creemos
en lo espiritual y en el poder de Cristo. Pero tampoco debemos despreciar los conocimientos médicos, y los
adelantos científicos, que también son regalos de Dios.
Una buena relación con Dios no sólo es saludable para el alma, sino que también es saludable para el cuerpo. Los
sacerdotes, monjas, monjes, pastoras y pastores, somos bien recibidos en los hospitales para hacer labor de
capellanía, porque está más que comprobado que una persona que desarrolla su fe tiene muchas más
probabilidades de recuperarse que quien no tiene ni quien le rece. Hay una estrecha conexión entre nuestra mente
y nuestro cuerpo. Claro que tenemos que tener mucho cuidado. No podemos reemplazar la medicina con oraciones
de sanidad o exorcismo solamente. Muchas personas han sido víctimas de religiosos que quieren que sólo se
dependa de la supuesta "sanidad divina", echando a un lado la ciencia, como si las dos estuvieran en
contraposición. Eso cae en lo absurdo, y no es falta de fe, sino que Dios mismo nos dió inteligencia, por lo tanto la
medicina es un don divino que debemos usar sabiamente sin dejar de orar.

El mejor estilo de vida se vive confiando en Dios plenamente, llegando a tener una sanidad de espíritu, a pesar de
las condiciones incontrolables de deterioro de nuestro cuerpo. Y en caso de aquellas condiciones sobre las cuales
tenemos control, pues hacer caso de estos dos consejos:
1. En lo físico, alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio y visitar al doctor (lo dicen todos los médicos).
2. En lo espiritual, alimentarse espiritualmente con una buena relación con Dios por medio del estudio de Su Palabra
y la oración; ejercitar la fe en acciones de transformación positiva de nuestro comportamiento individual y
comunitario; y asistir a su iglesia regularmente.

No descartamos que los demonios existen, y que toman muchas formas. Creemos que hay personas calificadas
para bregar con esas situaciones en las diferentes tradiciones cristianas y conforme a sus prácticas. Pero habiendo
tanta maldad a la que podemos confrontar y en la que sí tenemos capacidad para transformar, hagamos uso de las
herramientas que Dios nos dió para seguir en la lucha, que no es contra carne y sangre. Que Dios, quien nos llama
a la unidad, nos bendiga y nos dé de su fuerza a todos, y en especial a los trabajadores de la salud, y a los
religiosos responsables.

¿Exorcisando demonios?
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez