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Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - [Jesús] dice al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa." Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios. (San Marcos 2: 10-12) Quién sabe que culpas tenía ese pobre paralítico, pero en el evangelio anterior vemos el gran poder de la palabra. Una declaración con autoridad de Jesús le hizo ponerse en marcha. Muchas veces nosotros también nos comportamos igualitos. Al vivir experiencias negativas y frustrantes emezamos a quejarnos. Nos quejamos del gobierno, que si es discriminante, que no hay apoyo; que nuestros padres tienen la culpa por habernos traumatizado; que nuestra pareja no nos atiende como debe ser; que los hijos son rebeldes y desobedientes; o los vecinos que son unos descuidados y poco colaboradores, y por ahi la seguimos. Y cuando estamos tan desanimados, ¡que ni nos hablen de la iglesia o de Dios, porque también le cae! Inmersos en nuestra propia lástima de "pobrecito yo", nos ponemos a esperar que algo pase, o que alguien haga algo, y no hacemos nada por nosotros mismos. Nos paralizamos. Una vez alguien dijo que habían etapas en las que reaccionamos a la pérdida del empleo: 1. Haré unas llamaditas y pronto estaré trabajando otra vez. 2. Ninguno de estos trabajos me gusta. Como dejé de afeitarme, ¿para qué me voy a bañar? 3. ¡Oye! No califico para ninguno de estos trabajos. Pero …la casa está limpiecita. 4. Tal vez pruebo otro campo de trabajo. Ese "Casos de la Vida Real" se ve bueno hoy, y la novela, ni se diga. ¿Que irá a hacer ella cuando se entere de "la verdad"? 5. Estos imperialistas, capitalistas lo que hacen es hacerse ricos a mis costillas. Mejor voy a vender sombreros en la plaza. No participaré en esa explotación. 6. ¿Cuanto dijo que era el sueldo? Me gusta trabajar siendo parte de un equipo. Es que para echarle la culpa a los demás y buscar excusas estamos mandados a hacer. Otras personas al enfrentarse a sus problemas le piden a Dios en oración que les resuelva su situación. ¡Cuidado! No pongamos el rezar como excusa para evadir nuestra responsabilidad. El dicho famoso "Dios dice: ayúdate que yo te ayudaré," aunque no está en la Biblia, muy bien pudiera estarlo. Al igual que el otro que reza: "A Dios orando y con el maso dando." No utilicemos la religión como excusa para no hacer nada. Hay gente que está arruinando su salud, sus relaciones, y sus carreras en espera de -una señal-. Eso también es evasión. Está bien que oremos, pero Dios nos dió un cerebro para que lo utilicemos. Hay un cuento de fantasía que habla sobre un país de animales donde hay un pueblo de patos. El Domingo todos los patos y patas llegaron pateando a su misa. El pato sacerdote lee la Biblia para patos y comienza su sermón: "¡Hermanas y hermanos patos, ustedes TIENEN ALAS! Con esas alas pueden volar como águilas. Pueden escalar los cielos. Patos, recuerden: ¡tienen alas!" Y todos los patitos presentes contestaron ¡Amén! Y se regresaron a sus casas pateando nuevamente. Ninguno voló. Aunque es una fábula, nos dice una gran verdad. Ha llegado el tiempo en donde los latinos tenemos que dejar sentir nuestra presencia aportadora en el desarrollo de nuestra comunidad. Comenzando por nosotros mismos, nuestras familias y más allá. Esa es la voluntad de Dios. Ya no le echemos la culpa injustificadamente a los demás por nuestros fracasos, y aunque parezca poca nuestra contribución, primero muertos a ser esclavos de nuestra propia inactividad. Dios se complace y nos apoya manifestándose al ver que se presenta la necesidad y actuamos haciendo algo por superarnos. ¿Quieres ver la mano de Dios en acción? Pues comienza tú a actuar. |
¡Ayúdate …que yo te ayudaré! Por el Rvdo. Pedro M. Suárez |