Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban.
Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo: "Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios
es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño no entrará en el." Y
tomó en sus brazos a los niños, y los bendijo poniendo las manos sobre ellos.
San Marcos 10: 13-16

Dondequiera que hay una fiesta latina, ahí encontramos niños. No sé si es cultural, miedo a las niñeras, no querer
gastar en quien los cuide, por no molestar a otro familiar, en fin, …no sé, pero siempre están un montón de niños con
nosotros. Eso puede ser bueno o no, dependiendo del tipo de reunión.
Parece ser que los judíos del tiempo de Jesús eran parecidos a nosotros. Estaban todos escuchando al maestro y los
niños andaban con ellos. Como para los padres, sus hijos son lo más importante, ellos querían que el maestro les
diera una bendición. Así, se le acercaban lo más que podían, y esto incomodaba a los discípulos quienes trataban de
que no se le acercaran tanto. Jesús los reprendió, porque también quería estar con los niños.
El punto es que ellos deseaban que Jesús les tocara sus hijos para bendecirlos. Debemos detenernos a pensar en
que hay maneras en que "tocamos" a los niños. Lamentablemente, muchos los tocan, pero no precisamente para
bendecirlos. Algunas personas, metidas en sí mismas, les estorba la presencia de los chicos, y ellos cuando se les
acercan con su genuina curiosidad, reciben un "toque", pero brusco, duro, con rabia, acompañadas por palabras
fuertes y recias, como: "Quítate, %@*&^# no ves que estoy ocupada." Y …¡toooma tu tomate! Definitivamente, ese
toque no fue para bendición sino para maldición. Eso, repetidas veces, va haciendo una marca muy profunda en el
alma de los pequeños que causa daños, a veces irreversibles.
Con razón Jesús se enfadaba tanto cuando veía abusos así, que dijo: "A cualquiera que haga caer a uno de estos
pequeños, mejor le sería que lo echaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello." Pues la verdad es que
los niños siempre estarán preguntando, y metiéndose en todo. Ahora, …un consejo señora, amigo, disfrute esos
momentos de preguntadera de sus hijos, crecen tan rápido que muy pronto llega el tiempo en que no preguntarán
más, ni querrán hablar más de nada con usted. Y usted será quien se muera por hablarles, pero será demasiado
tarde. Haga algo ahora por cambiar su trato abusivo. Tome responsabilidad y admita que no se controla y los
maltrata, ese es el primer paso para superar el abuso infantíl.
¿Qué de aquellos otros "toques"? Sí, cuando egoístamente y sin importarle las consecuencias en los pobres
indefensos, algunos adultos tocan a los niños en sus partes íntimas, genitales, confundiéndolos con palabras suaves, o
los exponen a imágenes de contenido sexual explícito el cual ellos no están listos para ver. Los noticieros están
repletos de personajes que se han ganado la confianza de los niños para luego abusarlos. La lista es extensa, desde
cantantes famosos, sacerdotes, maestras, allegados a la familia y más. No quiero entrar en detalles que se pueden
prestar a mala interpretación, ni tampoco deseo acusar a nadie en particular ni a ninguna institución, sólo que, como
papá, sé que a nuestros hijos no los podemos mantener en una burbuja protectora, ellos estarán expuestos siempre
a la maldad. Pero nuestra responsabilidad es hablarles de acuerdo a su edad para prevenir que les abusen.
El National Network for Childcare, publicó hace un tiempo ya, un artículo donde recomendaba que le enseñáramos a
los niños, por lo menos estas tres cosas:
Primero, que aprendan a decir NO, cuando están incómodos con un abrazo indeseado, o cualquier caricia que les
confunda. Que salgan corriendo, quitándole la mano al adulto y gritando NOOOO. Del mismo modo, nosotros no
debemos obligarlos a que le den un beso a nadie o que reciban un beso o abrazo de alguien si ellos no lo desean.
Segundo, que no le guarden secretos a nadie ante mamá o papá.
Y tercero, que no le acepten regalos, así por así a nadie. Pueden sentirse raros con ese gesto generoso, y luego
verse comprometidos con esa persona a hacer cosas no deseadas.
Con los más pequeños es dificil enseñarles entre la diferencia de una caricia buena y una mal intensionada. Sin
embargo, les podemos enseñar sobre un "mal golpe" o un "buen abrazo." Poco a poco se van dando cuenta de esos
"toques" que bendicen, y aquellos que "maldicen."
Por sobre todo, nosotros que sí queremos ver crecer a nuestros hijos saludables y con éxito en la vida, démosles
esas muestras de afecto, con buenas caricias, apropiadas y seguras, acompañadas de palabras de motivación y
apoyo sincero.
Y para ti adulto, que recuerdas con dolor los abusos de tu infancia, ya no podemos hacer nada por el pasado, pero sí
podemos hacer algo para que el presente y el futuro sean mejor, tanto para nosotros, como para nuestros niños. Eso
sí vale la pena. Acércate pues, a Jesucristo, quien te extendió sus brazos de amor en la cruz. Tal vez necesites buscar
ayuda profesional, para que ya no tengas más actitudes de víctima, sino de sobreviviente. Vales mucho, y tienes
mucho por qué vivir. A todos, que Dios nos ayude a tocar para bendecir, pues al fin y al cabo, somos las manos de
Cristo aquí en la tierra. ¡Qué gran responsabilidad!

Tocaba a los niños para bendecirlos…
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez