"Quitaron parte del techo de la casa donde él estaba, y por la abertura bajaron al enfermo en la camilla en que
estaba acostado. Cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo: --Hijo mío, tus pecados quedan
perdonados. [Pero] voy a demostrarles que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar
pecados. Entonces le dijo al paralítico: -A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.- El enfermo se
levantó en el acto, y tomando su camilla salió de allí, a la vista de todos." San Marcos 2

En una edición reciente de la revista People se leía de un joven de 18 años, Kevin Hines, quien en septiembre del
2000 se dió por vencido en su lucha contra la depresión, y decidió lanzarse del puente "Golden Bridge" de San
Francisco. Mientras caminaba de un lado a otro por el puente, Kevin esperaba que alguien lo convenciera de no
hacerlo. Si tan siquiera una persona mostrara el más mínimo interes en él, no lo haría. Pero a nadie le parecía
importar, … bueno hubo un turista que le pidió que le tomara una foto, pero ni ese tampoco mostró preocupación
al darse cuenta de las intenciones de Kevin.

Así que, se cansó y se subió por los rieles lanzándose 220 pies hasta caer en el agua. Milagrosamente sobrevivió
la caida, aunque sufrió heridas serias. Mientras se recuperaba en el hospital, Kevin era visitado por un sacerdote
que le dijo estas palabras: "Eres un milagro. Ahora anda y salva otras vidas." Hoy, según la revista People, Kevin
Hines está estudiano nuevamente, y está haciendo todo lo posible para poner en práctica esas palabras del
sacerdote.

Esa historia tuvo un final felíz, gracias a Dios. Pero es triste saber que Kevin no saltaría si tan siquiera UNA
persona se le hubiera acercado. ¿Qué hubieses hecho tú, si hubieses estado ese día en el puente? ¿Lo hubieses
ignorado, porque no hablas bien el inglés? ¿Te importaría? Yo mismo me hago esa pregunta.

Bueno, ya el rumor se había corrido que Jesús estaba en Cafarnaúm. Ya saben lo que pasó después, … el montón
de gente se aglomeró a la puerta de la casa donde él se encontraba. No cabía ni un alfiler. Jesús se puso a
predicarles, pero lo interrumpieron. Cuatro hombres se le acercaron trayéndole a su amigo en una camilla. Lo
habían bajado por un roto que hicieron en el techo.

Dénse cuenta que el evangelio dice que "Cuando Jesús vió la fe de ellos, le dijo al enfermo: --Hijo mío, tus
pecados quedan perdonados." Como ustedes saben, también habían maestros de la ley pendientes de agarrar a
Jesús en cualquier falla y no les gustó eso de que él dijere que le perdonaba los pecados, porque eso sólo le
corresponde a Dios. Pero él sabía por donde venían y para que vieran que el Hijo del Hombre tiene autoridad en
la tierra para perdonar pecados, le dijo al paralítico, "A ti te digo, toma tu camilla y vete a tu casa." El hombre se
levantó y se fue en presencia de todos. ¡Qué historia más poderosa!

Hay muchos pasajes bíblicos donde Cristo indica que la fe de una persona a jugado un papel determinante en el
proceso de sanidad. Pero esta situación es diferente porque es la fe de 'los compañeros' del enfermo la que se
menciona. Se sanó a causa de la fe de sus amigos. Podemos entender cuando nuestra fe influye en nuestra
recuperación y sanidad, pero ¿puede la fe de otros impactarnos positivamente? ¡Por supuesto que sí!

Lo que tú y yo creamos tiene un impacto en los demás. ¿Importa la fe de los padres cuando tienen a su primer
bebé? ¡Claro que sí! La gente que tiene una fe saludable e íntegra en un Dios amoroso que le da propósito a sus
vidas, les hace mejores padres y madres. Pero, no todo el mundo tiene una fe saludable e íntegra. Algunos
tienen una fe distorsionada y creen que Dios es vengativo, que recompensa y castiga indiscriminadamente. Por lo
tanto, ellos mismos son intolerantes y vengativos. Ese tipo de gente no son buenos padres. Por el contrario,
personas que tienen un concepto saludable, y creen que Dios es bondadoso y amoroso, le transmitirán ese amor
y esa seguridad a sus hijos e hijas. Así que, nuestra fe, lo que creemos, definitivamente afecta muy directamente
a nuestras familias.

La crianza de los hijos es un trabajo duro. Un hombre que acababa de ser papá oyó que cuando al bebé le
estaban saliendo los dientes, uno perdía una noche de sueño por cada diente. En reacción a eso dijo, "Bueno, si
eso fuera completamente cierto, mi niña ya debería tener como 180 dientes." Eso no es nada, si supiera lo que le
espera cuando esa niña sea adolescente, ahí es cuando se pierde sueño de verdad. Criar a nuestros hijos es un
reto muy grande.

Pero, oigan este otro caso de una señora ama de casa que le abrió la puerta a un representante de un 'Hogar
para Niños.' El representante le dijo muy amablemente, "Buenas tardes señora, estoy recolectando
contribuciones para el nuevo Hogar para Niños que estamos construyendo. Espero que pueda dar lo que pueda."
"Por su puesto," dijo la arrinconada madre. "Le doy dos niños y dos niñas, …o uno de cada cual. ¿Para cuando se
los tengo listos?" Es que criar hijos es muy duro.

Ya en serio, la meta que debemos tener como padres y madres, es poner nuestras familias en las manos del
Señor. Si bien es cierto que queremos tener conversaciones importantes con ellos, jugar, abrazarlos y arroparlos
en la noche después de rezar con ellos, lo cierto es que si pensamos en lo que pasó en el día, es un poco distinto.
Muy probablemente cuando le hablamos ese día fue para regañarlos; o cuando comenzaron a pelearse entre
ellos, preferimos salir del cuarto antes invertir tiempo para enseñarles a resolver sus conflictos. No hablamos
mucho con ellos, porque lo que hablan son tonterías de niños. ¿Pero que nos pasa? Son niños, claro que van a
hablar cosas de niños, y que aunque sean tonterías para nosotros, son importantes tonterías. O que tal cuando
les gritamos por haber derramado el jugo, cuando en realidad nosotros regamos eso y mucho más. Pero le
gritamos porque ellos son pequeños y les podemos ganar. Y al final de la noche, los mandamos a dormir rápido,
para poder tener tiempo para nosotros a solas. ¡Qué diferente de lo que queremos hacer! ¿No es cierto?
Es tiempo que le entregemos de verdad nuestros hijos a Cristo, y que le pidamos que nos haga los papás y
mamás que él quiere que seamos, independientemente de lo que ellos lleguen a ser en el futuro. Nuestra fe,
tiene un impacto directo sobre nuestras familias.

Nuestra fe no sólo puede impactar a nuestra familia pero también puede impactar a nuestros amigos. Estos
cuatro hombres posiblemente tenían otras cosas que hacer, pero dedicaron tiempo y esfuerzo para ayudar a su
amigo. La palabra que usan los indios nativo-americanos para "amigo," al interpretarlo al español es, "uno que
lleva mis tristezas en sus hombros." Todos necesitamos a alguien con quien compartir nuestras penas. Oremos
para que Dios nos ayude a ser ese tipo de amigo o amiga, y para que tengamos esos amigos verdaderos.

Si vamos un poco más allá, podemos decir que nuestra fe incluso puede impactar positivamente a una persona
completamente desconocida. Hemos estado asumiendo que estos cuatro hombre eran amigos del paralítico. Pero
puede ser que vinieron a escuchar a Jesús, y al ver a este hombre en la camilla, tuvieron compasión y se lo
llevaron al Maestro. Entonces las palabra de Jesús tendrían aún más significado. Se preocuparon por alguien
desconocido. Sabemos que esto es posible, porque en ocaciones le hemos brindado ayuda a alguien
completamente desconocido por el simple hecho de estar pasando por una tragedia.

Imagínense otra vez, cuatro hombres le llevaron a un paralítico a Jesús. Cuando no encontraron otra manera de
acercarse a él, hicieron una apertura en el techo para bajarlo hasta Jesús. "Cuando Jesús vió la fe de ellos, le
dijo al paralítico, 'Hijo, tus pecados te son perdonados.'" Luego Jesús le dijo al paralítico que tomara su camilla y
que caminara, lo cual hizo. Ese es el poder de la fe. No sólo el poder de la fe sobre nosotros, sino el poder de la
fe en los demás. Esa fe, … puede cambiar al mundo.


CON LA AYUDA DE MIS AMIGOS
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez