"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas… ama a
tu prójimo como a ti mismo." San Marcos 12:30-31

Amar a alguien es una aventura muy riesgoza. Amar a alguien a menudo significa que nos mostramos
transparentes y vulnerables. Cuando funciona, cuando la persona acepta nuestro amor, cree en nosotros, y hasta
nos da de su amor, bueno, es un regalo maravilloso para ambos. Pero, cuando el amor no funciona puede ser
una de las experiencias más dolorosas que se pueden vivir. Uno se arriesga, ama, se dá enteramente, y no es
correspondido o aceptada. Es como si nos lo tiráran en la cara de vuelta como si fuese un arma mortal, o puede
que lo rechacen como si no fuese verdad que les amamos.

El experimentar el dolor de amar y ser rechazados o no creidas, es lo que se conoce como despecho, o
dependiendo del país le damos otros nombres coloquiales como guayabo, mal de amores, etc. Algunas personas
llegan al punto de no querer arriesgarse nuevamente ante ese dolor y deciden no amar más. Puede ser que
pensemos que el amor que dimos y no fue aceptado, fue dado en vano. Pero, el amor es un regalo que siempre
lleva en sí mismo mucho valor, y hasta cuando ha sido rechazado, nunca fue dado de valde.

Sabemos que Dios envió a su Hijo Cristo al mundo a morir por nosotros, como muestra del gran amor que nos
tiene. Si aceptamos Su amor o lo rechazamos no determina el valor de ese amor, o si fue dado en vano o no.

¡Cómo nos acordamos de esos días arrogantes de juventud! Hoy lo vemos otra vez en nuestros jóvenes, que se
hacen los duros y difíciles, porque tal vez piensan que nuestro amor es liviano, o por abligación, o quien sabe por
qué. Lo cierto es que la mayoría de la gente, padres, familiares y amigos queremos a nuestros adolescentes con
todo el corazón, a pesar que a veces mostramos nuestra inconformidad por sus estilos de vida. Al pasar los años,
igual que nosotros, se darán cuenta que ese amor persistente y constante, nunca ha sido dado en vano.

El amor tal vez no siempre es correspondido, pero siempre es un regalo dado de gracia. Como dice el Apostol
San Pablo a los Corintios: "Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser
presumido, ni orgulloso ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las
injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. El amor,
jamás dejará de existir."

Es que, como muchas veces lo he dicho, más que una emoción, el amor es una decisión. Por lo tanto, es producto
de nuestros pensamientos, que se manifiestan en palabras y acciones a favor de la persona amada.

¿Hay alguien en tu vida que te amó y le rechazabas inmerecidamente? ¿Estás a tiempo de buscarle y agradecerle
por su amor? ¿Has experimentado el dolor de ser rechazado o rechazada al punto de no querer confiar en nadie,
y actuas con timidéz sin soltar un poquito de tu amor? Piensa en una persona quien se te ha acercado
sinceramente, ¿no será tiempo ya que te arriesgues a amar nuevamente? Reza y pídele a Dios para que te ayude
a amar como El lo hace.

Oremos: amado Señor, te agradecemos por amarnos tanto, aún cuando te ignoramos y rechazamos tu amor.
Llénanos con tu espíritu, para que amemos a los demás, así como tú lo haces con nosotros, sin preocuparte de
cómo vamos nosotros a recibirlo, sino simplemente … amándonos. Te lo rogamos por tu Hijo Jesucristo, nuestro
Señor, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Amar nunca es en vano
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez