"¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas?" Exodo 3:11

Hay montones de personas que gastan muchísimo tiempo y recursos tratando de contestarse la gran pregunta de
-quienes son. Y es que no es tan sencillo. Cuando cada uno de nosotros logramos responder a "quién soy", esto
nos ayuda a ubicarnos en el tiempo y en el espacio, en el aquí y en el ahora.

Vamos a echarle un vistazo al famoso profeta Moisés. Sería bueno que si tiene una Biblia a su disposición, se
leyera en Exodo los capítulos 3 y 4. Es ahí donde encontramos la historia de cuando Dios llama a Moisés para que
sacara a su pueblo de la esclavitud egipcia.

¡Ay … el famoso Moisés! Sólo de pensar en él, me viene a la mente la figura del actor Charlton Heston en las
películas que fueron traducidas al español y que pasan en épocas de Semana Santa o durante estas épocas
pre-navideñas. ¿Se recuerdan? El Moisés imponente con su túnica blanca, la barbota canosa, el pelo hacia atrás
soplado por el viento ante el Mar Rojo, y sosteniendo la vara. Resulta ser que el gran Moisés, superhéroe de la
historia de los judios, también fue un gran quejón. Sí, Moisés se quejaba mucho, …aunque usted no lo crea.

Pongámosnos en su lugar por un momento. ¿Qué haría usted si de repente el mismísimo Dios, el creador del
universo, el Todopoderoso, le comienza a hablar, y usted sabe a ciencia cierta que es Dios quien le habla? ¿No le
prestaría toda su atención? ¿No le creería? Pues el Moisés no. El no tenía dudas del poder ni de los planes de Dios,
pero lo que si le cuestionó a Dios, y lo cual no podía creer es que lo escogiera a él, a Mosiés. Es que él que era un
tratamudo y un fugitivo de la ley, precisamente en Egipto por haber matado a un guardia. No, definitivamente Dios
se había equivocado (según Mosiés).

Pero antes que seamos muy duros con Moisés, permítame preguntarle … ¿cómo está usted hoy? ¿Cuántas veces no
ha estado usted frente a una necesidad, una obra la cual sabe que es voluntad de Dios, porque se necesita mucha
caridad y compasión para hacerse y se ha preguntado lo mismo? ¿Yo, y quién soy yo? ¿Qué diferencia hace si voy
o no al capitolio a protestar por una resolución la cual sé que nos afecta fuertemente? ¿Qué importa si no me
voluntarizo para hacer algo en mi comunidad, en la escuela de los niños, o en mi iglesia? Total, otro lo hará,
¿verdad? ¿Qué de especial tengo yo, parar que Dios, Nuestro Señor, me escoja a mí precisamente para hacer esto
o aquello?

Es que a veces actuamos como si Dios no nos conociera, y tenemos una habilidad increible para evadir nuestras
responsabilidades cristianas. No quiero que piensen que esto es un regaño, no, por eso aquí vienen las buenas
noticias, la respuesta a quien es usted: usted es un hijo o una hija de Dios. Dios le ha llamado para que cumpla un
propósito en esta época y en este lugar. De la misma manera en que nuestras características de la personalidad
nos ayudan a definirnos como personas, también nuestras características espirituales nos ayudan a definir nuestro
rol como agentes de cambio positivo en nuestra comunidad. Dios sabe realmente como somos, conoce nuestros
miedos, nuestras debilidades, nuestros pecados y lo que nos tienta. También conoce nuestro potencial, nuestras
fortalezas, nuestro aguante, nuestro empeño y nuestra fe. Dios le está llamando hoy. No lo dude.

Para asegurarse que Dios está cumpliendo su misión por medio de usted, acepte el hecho que Dios le quiere usar
para bien. Cada minuto del día Dios le ha escogido, ya él le mostrará lo que debe hacer. Ya ve lo que hizo con
Moisés, así que confíe en Dios.

Oración:
Bondadoso Dios, admito que a menudo me paralizo por el miedo y no creo que puedo. Hoy, ayúdame a creer que
tú quieres usarme. Sé que no le caigo bien a algunos, pero tengo la disposición de aceptarlo, y no dejaré que eso
me detenga en hacer lo que sé es tu voluntad. Aquí estoy ahora, úsame tal y como soy, con mis defectos y
virtudes. Permite que junto con otros, pueda ser de buena influencia en la construcción de tu reino aquí en la tierra.
Te lo ruego por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor, quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios
por los siglos de los siglos. Amén.


¿Y quién soy yo?
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez