"Cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa
fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada." -Santiago 1:3-4

Por aquí dicen que lo único que hay seguro en esta vida son: la muerte y los impuestos. Pero muy bien podríamos
añadir uno más: ¡los problemas! ¿Usted tiene problemas? Yo también. Todo ser humano los tiene. Cuando el
escritor bíblico, Santiago, hace mención a los problemas (pruebas, sufrimientos) nunca prentende hacer creer que
Dios es el causante de ellos. Mas bien, nos comparte una buena noticia: "Por la gracia de Dios tus problemas
pueden tener propósito." De hecho, Santiago nos dice de tres maneras cómo los problemas nos pueden servir para
algo.

Primero, Santiago dice que los problemas ponen a prueba nuestra fe. La palabra "prueba" que él usa en ese pasaje,
es la palabra griega que significa poner un metal, como oro o plata, en un crisol, para calentarlo de modo que las
impurezas salgan a la superficie. Entonces es cuando se puede filtrar la capa, y el metal restante queda puro.

Los problemas tienden a hacer eso con nuestra fe. Siendo sinceros, tenemos que admitir que nuestra fe a menudo
no la basamos en lo que Dios ha hecho por nosotros en la cruz de Cristo, sino en las circunstancias de la vida. Si
tenemos salud y suficiente dinero, ah, entonces Dios es bueno. Si no, perdemos la fe. Eso no es ninguna fe. El
escritor del libro de los Hebreos en el Nuevo Testamento dice que la fe es tener la certeza de las cosas que no se
ven. Al encarar nuestros problemas, nos vemos forzados a tomar una decisión: ¿Confiaré en la bondad de Dios a
pesar de mi situación actual, o dejo de creer en la bondad de Dios? Esa es la pregunta con respecto a la fe.

Segundo, Santiago dice que nuestros problemas nos desarrollan nuestra paciencia. Cuando era jovencito solía
pensar que si yo le pedía paciencia a Dios, él me daría una gran calma interior. ¡Qué equivocado estaba! Cuando
oramos y pedimos paciencia, Dios nos pone a practicar, ¿qué tal? La paciencia sólo se desarrolla cuando pasamos
por situaciones graves, frustrantes y aparentemente sin esperanza. En otras palabras, le saca filo a nuestra
paciencia cuando estamos metidos en tremendos problemas.

Tercero, Santiago dice que nuestros problemas pueden desarrollar positivamente nuestro comportamiento y
nuestra personalidad (madurez). Uno de los objetivos principales de Dios para nuestras vidas es que podamos
crecer a la semejanza de Jesús. Dios no está tan interesado en nuestra comodidad como en nuestra manera de
vivir y actuar maduramente. El verdadero crecimiento lo podemos experimentar al aprender a amar, a perdonar, a
servir, a adorar en medio de las situaciones más adversas. Los problemas, son las tareas esenciales en el curso de
mejoramiento del carácter.

Estos tres aspectos juntos le dan sentido a lo que antes dijera Santiago, y que pareciera no tener sentido de buenas
a primeras: -"Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de
toda clase." -Santiago 1:2

Así que, ¿tiene problemas? ¡Felicitaciones! Usted está en el lugar perfecto para permitirle a Dios que le moldée a la
imagen de Jesús. ¿Cómo? Pues, pídale que le ayude a ver en esos problemas las oportunidades para madurar y
mejorar como persona.

Puede que sus problemas tengan un propósito
Por el Rvdo. Pedro M. Suárez